Para el creyente, el conocimiento de la profecía
(a) provee gozo en medio de la aflicción (2 Corintios 4:17),
(b) limpia y estimula a una vida de santidad (1 Juan 3:3),
(c) es provechoso, como toda la Escritura, para varias necesidades importantes en la vida del cristiano (2 Timoteo 3:16–17),
(d) da hechos objetivos tocante a la vida después de la muerte (2 Corintios 5:8), (e) aporta verdad respecto al final de la historia,
(f) da pruebas de la confiabilidad de toda la Escritura, porque las muchas profecías que se han cumplido al pie de la letra no se pueden atribuir a la casualidad, sino sólo a Dios,
(g) eleva nuestros corazones en adoración al Dios que está en completo control de todo y que llevará a cabo Su voluntad en la historia. Menospreciar la profecía es perder estos beneficios