Ya que la teología sistemática o teísta, es el coleccionar, ordenar científicamente comparar, exhibir, y defender todas las verdades de todas y cada una de las fuentes tocante a Dios y a sus obras, y ya que la Biblia en sus escritos originales es, por su propia digna declaración y por todas las pruebas que mentes devotas le han aplicado, la inerrante palabra de Dios, se deduce que, si ha de haber algún tipo de progreso en esta ciencia, el teólogo tiene que ser un Biblicista - uno que no solamente es un erudito de la Biblia, sino que también es un creyente en el carácter divino de todas y cada una de las partes del Texto Sagrado.
